February 2012
Una mujer desnuda y en lo oscuro (Mario Benedetti)
Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagon o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplendor que da confianza entonces dominguea el almanaque vibran en su rincon las telaranas y los ojos felices y felinos miran y de mirar...
Triste Nº 1 (Mario Benedetti)
Por la memoria vagamos descalzos seguimos el garabato de la lluvia hasta la tristeza que es el hogar destino la tristeza almacena los desastres del alma o sea lo mejorcito de nosotros mismos digamos esperanzas sacrificios amores.
A la tristeza no hay quien la despoje es transparente como un rayo de luna fiel a determinadas alegrías.
Nacemos tristes y morimos tristes pero en el...
Microrrelato: La cordura de don Quijote (Marco...
El único momento en que Sancho Panza no dudó de la cordura de don Quijote fue cuando lo nombraron (a él, a Sancho) gobernador de la ínsula Barataria.
Parque de diversiones, Marco Denevi (1970)
En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las...
– Gabriel Garcia Marquez (via contandocoincidencias)
Preámbulo para las instrucciones para dar cuerda...
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con ancora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te ataras a la muñeca y pasearas contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que...
Microrrelato de Ana María Shua
Despiértese, que es tarde, me grita desde la puerta un hombre extraño. Despiértese usted, que buena falta le hace, le contesto yo. Pero el muy obstinado me sigue soñando.
La sueñera, Ana María Shua, 1996.
Amor de tarde (Mario Benedetti)
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan...
La mujer es también la noche que afuera cambia tanto, Dios mío, cuántas noches...
– Tomás Eloy Martínez - El vuelo de la reina (via soymuchasmujeres)